Me cansé de no encontrarte en mi cama, me cansé de echarte de menos... Me cansé de tus ojos, de tus manos, de tu pelo... Me encantaría empezar de cero... Poder mirarte a la cara y saludarte como Dios manda... Pero no puedo... No puedo por miedo de caer en la tentación otra vez y sentirme frustrada: querer y no poder. También me cansé de buscarte en mis sueños, de mirarte por la calle y sentirme avergonzada. No te pido nada, simplemente mirame a la cara... Díme que no me quieres. Ya lo sé, pero dímelo. No me creo que te fueras de la noche a la mañana. Y tengo todavía la puta necesidad de saber algo de ti... Ni contigo, ni sin ti.
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