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jueves, 13 de mayo de 2010

Traición.

Nos empeñamos en no ver lo malo de la gente que queremos. Que si dicen que han hecho algo siempre diremos "¿Cómo? ¡Eso es imposible! Él/ella nunca lo haría...". Somos ciegos pero no porque no podamos ver, simplemente no queremos ver. No queremos ver como nos hacen daño, como nos ignoran, como nos hieren. ¿Y por qué? Por el miedo a quedarse solo. Una persona tiene que saber convivir consigo mismo. Si no sabes vivir contigo, nadie podrá hacerlo. Tienes que superarte, y mirar a la gente que te importa a los ojos y no hace falta decirle que le quieres, porque la mirada lo dice todo... Miradas que son profundas. Miradas que hablan. Una vez ya sabes vivir contigo, y conoces a gente y le empiezas a querer, es cuando realmente piensas que ahora todo te va bien. Pero cuando menos te lo esperas, aparece una persona y te clava una apuñalada por la espalda... Y entonces es cuando te das cuenta, que defenderla delante de la gente que no la aceptaba, que sacarte tiempo de donde no lo tenias por ayudarla, ves que esa persona es mala. Y ahí llega tu primera traición de la vida, si... Siempre está la primera, pero no sabes cuando llegará la última, pues este mundo está lleno de gente mala, gente que no le importa nadie más que ellos mismos. Gente que es feliz sólo con mirarse al espejo y no se avergüenzan de ser como son.
Pero entonces descubres a la gente diferente, que es buena... Y sabes entonces que quieres estar con esa gente para siempre...


Ojos que no ven, corazón que no siente...

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