Buscar este blog

viernes, 16 de septiembre de 2011

Sus ojos

Era una tarde rosa de invierno. Yo no tenía nada que hacer, así que me fui a buscar inspiración por los bosques. Caminé, caminé un montón... Me senté y contemplé el bonito paisaje que me abrazaba. Nada, absolutamente nada, podría interrumpir mi admiración por tal cosa. Pensé en tantas cosas, pero a su vez, no pensaba nada. Los árboles, las hojas, el aire, el cielo... Todo me acompañaba en un viaje a mi subconsciente. Cuando pensé que era hora de irme, me levanté y decidí caminar de regreso a mi casa. Iba por un camino verde, las flores me hacían compañía. En una milésima de segundo, una figura se posó ante mi. No podía distinguir su figura, podía ser un hombre o una mujer. Me acerqué, pensando que era mejor no tener miedo. ¿Qué podía hacerme? Su respiración era tan fuerte que sólo en hacer cuatro pasos la podía escuchar. Seguí mi objetivo... Trazar alguna palabra con tal persona. En sus ojos había lluvia, y su mirada tristeza. Poco a poco pude ver su rostro. Era un hombre, con fracciones marcadas. Sus ojos eran azules y su boca era perfecta. Su nariz, era pequeña y bonita, y me di cuenta que estaba torcida, pero aún así era muy bella. Yo, ante un hombre perfecto, sin decir palabra, me veía ridícula. Antes de que pudiera decir algo, su mano silenció mis labios. Aparto el pelo de mi cara y se acercó... Demasiado cerca a mi parecer, pero no me importaba. Su boca rozaba mi oreja y me dijo unas palabras... "Despierta". En ese preciso momento abrí los ojos. Seguía tendida en el suelo del bosque. De la misma manera que antes. Todo había sido un sueño, un extraño y bonito sueño. Y desde ese día, sigo buscando al chico de ojos claros en mis sueños, en la calle, en todas partes. Pensé y seguiré pensando que es mi ángel de la guarda. Y quiero pensar que vaya dónde vaya, él estará ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario