Demasiados recuerdos enlatados con las canciones. Demasiadas sonrisas, y a su vez demasiadas lágrimas... Mirarte a los ojos y sentir que tú también lo recuerdas, que recuerdas cuando me cogías de las manos, y me acariciabas el pelo. Que recuerdas lo que pasó. Que sabes de sobras lo que sentí por ti, y que ya no siento lo mismo, pero algo queda dentro de mi. Las restas, los recuerdos, el amor, el amor hecho ceniza. Que cuando nos cruzamos se cruzan mil historias, se cruzan sentimientos, se cruzan... nuestras miradas. Y no puedo negar que sigo embobada con tus ojos, con tus labios, con tu pelo... Y sé (porqué lo sé) que jamás, jamás, JAMÁS, volverá a ser lo mismo. Jamás nos saludaremos, jamás podremos tener una conversación. Y aunque tú te mueras de ganas de hacerlo, que lo dudo mucho, no lo harás. Y aunque yo me reprima por dentro, me muerda las uñas, me tire del pelo... Sé que no debo hacerlo, e intentaré no hacerlo... Nada, jamás, podrá igualarse. No te mentiré, nunca he sido tan feliz, sólo en ésa época de mi vida, he sido feliz, realmente feliz. Y ahora, pues, esta es mi historia, melancólica pensando en ello. Mi felicidad, rota a pedazos. Mis sueños, rotos a pedazos. Mis ilusiones, rotas a pedazos. Tu recuerdo, roto a pedazos. Tú, roto por dentro. Yo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario