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lunes, 11 de abril de 2011

Una hada me susurró en la oreja...

Nos pasamos la vida haciendo todo perfecto, buscando el trabajo perfecto, la casa perfecta, el coche perfecto, la ropa perfecta, el peinado perfecto, el cuadro para el comedor perfecto, el color de las paredes perfecto... Pero una vez está todo perfecto te preguntas ¿De qué me sirve tener un trabajo que me ocupe todo el tiempo y una casa que me queda grande, si estoy sola? De qué te sirve tenerlo si no tienes con quien compartirlo? Amigos, yo prefiero no tener nada y tener a alguien, que tenerlo todo y estar sola, porque considero que la soledad es el peor castigo. Que haya alguien que esté cuando necesites, que te escuche, que te abrace, que te haga reir, que te haga emocionarte. Vivir. Esa persona que cuando ella está mal automáticamente te sientes mal tu, que estáis conectadas de manera espiritual y sientes que sin esa persona no eres nadie. Esa persona que te hace soñar, que te quita el sueño y te hace volar. Esa persona tan ideal, tan imperfecta y tan especial. Sí, he dicho imperfecta, porque todo el mundo es imperfecto y me encanta. Me encanta todo. Me encanta equivocarme, porque es la manera de avanzar. Me encanta corregirme porque es la manera de aprender. Y me encanta sobretodo tropezarme, porque es la señal de que soy humana. He aprendido tanto en tan poco tiempo que no sé si sentirme afortunada o gafe. No soy quien creeis que soy. No soy quien quereis que sea. No soy quien pensáis que soy. Yo, Mireia Peña García, soy tan sólo alguien como tú. Alguien que sueña con cambiar el mundo, con salvar el mundo. Alguien que cree que más vale una sonrisa que un televisor de plasma. Y alguien que valora los pequeños detalles más que las grandes mentiras. Y sobretodo, alguien que prefiere amaneceres en vez de dinero. No quiero lavaros el cerebro, ni quiero meteros una idea en mente... solo necesito desahogarme, liberarme. Siento que las palabras salen del corazón y no de la cabeza, si, esa que te dice a todo que no mientras el corazón te pide a gritos que si. No soy experta en dar consejos, pero amigos, haced caso al corazón, porque aunque sea mejor lo razonable, lo inrazonable es más divertido, más excitoso y sobretodo más feliz. Y ahora voy a buscar un pincel, de color verde esperanza, para pintar sonrisas a las caras ajenas, deseo que todo el mundo sonría, y a pesar de las tormentas de cada uno, parad a pensar y disfrutad del paisaje, los problemas llegan y llegan y hay que encontrar manera de solucionarlos, pero... Tampoco hay que hacer un problema más gordo de los problemas, suficiente tenemos, y por mala suerte, siempre habrá alguien peor que tu.

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